El lenguaje construye realidades y en un momento en el que todos estamos conectados, ciertos términos se convierten en buzzwords (palabras de moda) de manera muy rápida y contundente. En el mundo de la innovación y la prospectiva estratégica podemos encontrar VUCA, resiliencia o incluso anti-fragilidad, pensamiento sistémico, problem solving, transformación o adaptación. El caso es que me estoy encontrando en diversos sitios y de gente muy interesante como Daniel C. Dennett o Dave Snowden, una palabra que intuyo que podría convertirse en una de esas en los próximos años: exaptación.

Exaptación es un término que viene de la biología y fue usado por primera vez en 1982 en un artículo​ de Stephen Jay Gould y Elisabeth Vrba titulado: «Exaptation – a missing term in the science of form». Éste hace referencia a una característica de un organismo que evoluciona originalmente como un rasgo que provee adaptación a unas determinadas condiciones, y una vez está consolidada comienza a ser utilizada con otra finalidad, la mayor parte de las veces no relacionada en absoluto con su propósito original.

Podemos encontrar muchos casos: originalmente el oído de los vertebrados aparecido como resultado residual de una estructura destinada a aspirar agua hacia las branquias sin necesidad de abrir la boca; las plumas de las aves, originadas por la ramificación de los «pelos» corporales (protoplumas) de dinosaurios terópodos como reclamo sexual o medio para mantener la temperatura corporal, luego pasaron a ser clave en el vuelo; o el falso pulgar del panda rojo (ailurus fulgens) surgió para un desplazamiento más efectivo por los árboles, y ahora lo usan para manipular el bambú.

¿Qué relación creéis que tiene esto con la innovación, las instituciones, empresas y gobiernos, y el contexto VUCA en el que vivimos? Aunque en la naturaleza la exaptación tarda millones de años en darse, consolidando un rasgo y dándole otro uso al mismo, los tiempos de consolidación de «algo» en las empresas, instituciones y gobiernos son mucho más rápidos. De hecho, toda la maquinaria que rodea a cualquier organización está basada en estandarizar para perdurar el mayor tiempo posible.

Pero vivimos en la era de la adaptación, hay que ser líquidos, navegar por los tsunamis de la incertidumbre, estar en constante cambio… ¿Qué pasa entonces con todos los activos que tienen las grandes organizaciones (materiales e inmateriales) en este proceso de adaptación? Aquí es donde entra la exaptación.

Una forma de enfocar la innovación podría ser analizando y mirando todos los activos de una empresa, institución o gobierno, e innovar dándoles un propósito diferente al que originalmente tuvieron. De esta manera no desechamos, re-aprovechamos. ¡Sería un proceso de innovación circular en toda regla! Muy alineada con las bases de la innovación social.

Si nos digitalizamos, ¿qué hacemos con las tiendas física que tenemos? Si automatizamos estas funciones, ¿qué hacemos con las personas que desempeñan estos trabajos? Si lanzamos un nuevo producto, ¿qué hacemos con las infraestructuras del anterior?

Obviamente hay muchos «activos» que no merece la pena evolucionar y se quedarán atrás por la selección natural, pero otros podrán acogerse a la exaptación, reinventando su uso para que tenga sentido en el nuevo contexto.

📸 Foto de @Calebminear
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