No sé si conocéis a Amber Case, se trata de una antropóloga que lleva años estudiando las relaciones entre los seres humanos y la tecnología. De hecho, ella considera a todos los humanos como cyborgs, ya que todos usamos la tecnología (componentes exógenos) para adaptarnos a nuevos entornos. Por eso ella se autodenomina “antropóloga cyborg”.

Recientemente ha sido portada de la revista TELOS (que ha hecho un relanzamiento espectacular) y está evangelizando el concepto de “calm technology” o “tecnología tranquila”, donde explica que las máquinas deberían ayudar al ser humano a ser más libre, a tener más tiempos, a potenciar otro tipo de actividades más creativas como la música o la pintura, a cultivar el espíritu; y no a ser esclavo de las mismas.

¿Qué os parece este planteamiento? Yo siempre lo he visto así y aunque estemos en una constante transición, la tecnología debería aspirar a ser invisible, a despreocuparnos por completo. Parece que la sofisticación nos lleva a tener que dedicarle más tiempo y atención a las máquinas, cuando debería ser lo contrario. Tendría que ser como magia, tendrían que ser «objetos encantados» como diría David Rose.

📌 Post original (en inglés): Calm Technology

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